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GOYITO Y RAFIN

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Magazín Bilingüe de Sátira Política, Humor,  Anécdotas, Cuentos, MASCOTAS y Algo de Literatura Puertorriqueña

Bilingual Magazine of political satire, Humor, Anecdotes, Short Stories, Pets and Mascots and some puertrorrican literature

San Juan--Puerto Rico

PURA VELA

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2019

2nda. pag. Miserias de Haiti

Ahora bien, la Biblia sí predijo que nuestro tiempo estaría marcado por las catástrofes. Por ejemplo, en Mateo 24:7, 8 leemos estas palabras de Jesús: “Habrá escaseces de alimento y terremotos en un lugar tras otro. Todas estas cosas son principio de dolores de angustia”. ¿Por qué profetizó Jesús tales sucesos, y qué significado tienen? ¿De qué manera podemos atar y configurar a Jesús y el dilema de Haití.

 

Tal parece que de todas las otras cosas que dijo Nuestro Señor Jesús y que expondremos aquí para que sea usted amable lector quien las de por significativas, está ínsito el concepto de que desde tiempo inmemorial; desde los albores de la creación de este planeta, “algo está o ha salido mal”, o Dios creador como fuerza motriz en la creación de las cosas, ha dado demasiado de laxitud a los paradigmas atómicos que son los responsables por le evolución de la materia sea esta orgánica o inorgánica. Materia que en sus componentes, han seguido un desarrollo por su cuenta por decirlo de alguna forma, sin tomar en consideración al ser humano y aparentemente a espalda o a pesar de Dios.

Dicen los sabihondos meteorólogos que los huracanes es la forma que tiene la madre naturaleza—lo que vagamente esta sea—de distribuir las energías desarrolladas y almacenadas en ciertas partes de la tierra, a través de una amplia superficie. ¡Buena madre es esta naturaleza que en su afán de la susodicha distribución no le importa un comino el sufrimiento humano y el destrozo que hace en su loca carrera! En realidad y para mi que estamos en un planeta de turbulento comportamiento. Uno donde sus procesos evolutivos o mejor dicho, formativos, están aún en etapas primitivas geológicamente hablando. El pobre ser humano es víctima de esto. Entonces, y antes de seguir en adelante” ¿No sabía eso Dios cuando dicen las escrituras en Génesis que y cito directamente:

1:10 Y llamó Dios a lo seco Tierra, y a la reunión de las aguas llamó Mares. Y vio Dios que era bueno.  1:11 Después dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así.  1:12 Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su género. Y vio Dios que era bueno.

Para aquellos escritores en Alejandría de Egipto, seiscientos años antes de Cristo del Antiguo Testamento/Tanaj,  en la primera Biblia, todo lo creado era bueno. Y.. no hay dudas de que muchas cosas lo son, pero la tierra, el planeta Tierra, en realidad dicta mucho de ser tan bueno en todos los sentidos. De eso es que venimos hablando con honradez y respeto, porque creo que en algún sitio hay una respuesta. He venido diciendo y es algo para mi sagrado, que en el Nuevo Testamento, están las respuestas no solo a este dilema de Haití sino a la misma interrogante de la existencia y la muerte. Asi, que busquémoslas ahí.

Cuando hablábamos de lo dicho por Nuestro señor en Mateo 24:7,8; a mi entender estaba haciendo referencia a interrogantes como los nuestros y que en Su tiempo también eran activos. Por eso les dijo: “Cuando vean suceder estas cosas, sepan que el reino de Dios está cerca” (Lucas 21:31). Por lo tanto, esos desastres naturales tienen mucha importancia para nosotros. Son una indicación de que se acercan cambios trascendentales. ¿No es ya tiempo de un respiro para nosotros y en particular para el pobre Pueblo de Haití? Aunque los desastres naturales parecen no tener fin, hay razones sólidas para confiar en que sí acabarán. Claro está, no será gracias a ninguna iniciativa humana. El hombre no comprende plenamente los mecanismos de la naturaleza, y mucho menos puede controlarlos o cambiarlos. Podemos hablar de ellos y la ciencia, sobre todo la que tiene que ver con la telúrica ha hecho grandes descubrimiento sobre las placas teutónicas. Pero sus intimas causas eso nadie lo sabe.

El rey Salomón del antiguo Israel, famoso por su sabiduría y su capacidad de observación, escribió lo siguiente: “La humanidad no puede averiguar la obra que se ha hecho bajo el sol; por mucho y duro que siga trabajando la humanidad en buscar, sin embargo no averiguan. Y aunque dijeran que son suficientemente sabios para saberlo, no podrían averiguarlo” (Eclesiastés 8:17).

Si los seres humanos no pueden controlar los desastres naturales, ¿entonces quién? El Nuevo Testamento declara que será nuestro Creador. Él es quien puso en marcha los ciclos de la naturaleza, como el del agua (Eclesiastés 1:7). Y en vivo contraste con el hombre, Dios tiene poder infinito. El profeta Jeremías dijo al respecto: “[¡]Oh Señor Soberano Jehová! Mira que tú mismo has hecho los cielos y la tierra por tu gran poder y por tu brazo extendido. El asunto entero no es demasiado maravilloso para ti mismo” (Jeremías 32:17). Puesto que Dios hizo la Tierra y los elementos, lógicamente sabe qué hacer para que la gente viva en paz y seguridad (Salmo 37:11; 115:16).

 

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El Hijo de Dios, Jesucristo, ha recibido el poder para convertir todo nuestro planeta en un lugar donde vivir sin miedo. Hace dos mil años, cuando estuvo en la Tierra, demostró en pequeña escala su capacidad de dominar las fuerzas de la naturaleza. En cierta ocasión en que él y sus discípulos se encontraban en una barca en el mar de Galilea, “estalló una grande y violenta tempestad de viento, y las olas seguían lanzándose dentro de la barca, de modo que faltaba poco para que la barca se llenara”. Los discípulos se asustaron y, temiendo por su vida, pidieron ayuda a Jesús. ¿Qué hizo él? Simplemente “reprendió al viento y dijo al mar: ‘¡Silencio! ¡Calla!’. Y el viento se apaciguó, y sobrevino una gran calma”. Asombrados, los discípulos dijeron: “¿Quién, realmente, es este, porque hasta el viento y el mar le obedecen?” (Marcos 4:37-41).

 

Después, este “Rey de reyes”, Jesucristo, impondrá su autoridad sobre las fuerzas de la naturaleza (Revelación 19:16). Se asegurará de que los súbditos del Reino ya no sufran más calamidades. Con su poder, regulará los procesos meteorológicos, de modo que el clima y los ciclos de las estaciones beneficien a la humanidad. Así se cumplirá lo que Jehová prometió hace mucho a su pueblo: “Les daré sus lluvias cuantiosas a su debido tiempo, y la tierra verdaderamente dará su producto, y el árbol del campo dará su fruto” (Levítico 26:4). La gente podrá construir sus hogares sin temor a perderlos debido a algún desastre natural. La Biblia promete: “Edificarán casas, y las ocuparán; y ciertamente plantarán viñas y comerán su fruto” (Isaías ).

 

También en nombre de Haití, queremos o hacemos al Todo Poderoso y a su hijo  nuestro mediador, igual planteamiento. Señor Dios creador del Universo, dueño, padre y controlador de la existencia, compadécete del pobre Pueblo Haitiano, mira su larga historia de dolor y sufrimiento, aparta de él tanta amargura, calma los fenómenos de Tú naturaleza. No más huracanes, inundaciones, terremotos y plagas para estos infelices que también son hijos tuyos. Concédeles un tiempo bueno libre de tragedias para que se puedan levantar y vivir con decencia y poder criar sus hijos y cuidar sus ancianos hasta que tú Hijo Jesucristo regrese a enderezar todo esto.