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GOYITO Y RAFIN

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Magazín Bilingüe de Sátira Política, Humor,  Anécdotas, Cuentos, MASCOTAS y Algo de Literatura Puertorriqueña

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San Juan--Puerto Rico

PURA VELA

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2019

Batalla del  Fortín de San Gerónimo

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Fortin de San Gerónimo

El Héroe de abril

El Gran Ataque Ingles

18 de Abril del 1797

 

 

El Fortín de San Jerónimo, y el cercano Fortín de San Antonio, fueron puntos claves para defensa de San Juan durante el ataque inglés en 1797, al mando  de el almirante Sir Henry Harvey y el general Ralph Abercromby.  La guarnición de Puerto Rico se encontraba incompleta, debido a que más de la mitad de los soldados aprestados a las defensas, por un plan acordado en 1793, se encontraban en La Española haciendo frente a las tropas de Toussaint Louverture, quien se habia rebelado junto a sus compañeros esclavos contra los franceses que ocupaban una parte de dicha isla. Las fuerzas con que se contaba para la defensa en la Isla, eran sobre doscientos soldados veteranos del Regimiento Fijo, las demás eran milicias y urbanos. Las milicias en toda la Isla eran quince compañías de Infantería, dos de Artillería y cinco de Caballería; en total sobre cuatro mil combatientes. Los urbanos, sólo con lanza y machete, próximamente dos mil. Los franceses ciento diez, formando dos agrupaciones. De estas fuerzas, las que estaban ó acudieron á la Capital, podemos por el Diario de las operaciones y otros datos, calcular su número. Estaban en la plaza el Regimiento Fijo con contingente aumentado; tres compañías de milicias de Infantería, de las quince que había; las compañías de Artillería con la gente útil ; la que se armó de blancos y negr os y la que entró en los distintos días, la estimamos en un total, próximamente, de cuatro mil hombres. El Inglés tenía sobre seis mil hombres, sólo de desembarco, lo que nos daba una desigualdad en el contingente de una tercera parte. (Lealtad y Heroísmo de la Isla de Puerto Rico 1797 1897)

 

Estos desembarcaron el día 18 de abril por Loíza, en las cercanías de la ensenada de Cangrejos, con una fuerza de 6,000 soldados y 2,000 negros y mulatos reclutados en Martinica y Barbados. Trescientos hombres bajo el Coronel Linares enfrentaron a los invasores sobre la playa cerca de Cangrejos, pero tuvieron que retirarse hacia el fuerte de San Antonio ante la superioridad numérica del enemigo. Para atacar a los ingleses se formaron en Río Piedras grupos de voluntarios. No había soldados ni armamentos, el pueblo, o sea los pescadores, los carboneros, los campesinos y los mulatos de las zonas rurales alrededor de San Juan, se unieron para defender una nueva causa, nuestra nacionalidad. Los nuestros, luchaban de noche, ya que no tenían armamentos. Usaron palos, machetes y lanzas, por lo que la lucha fue una "a lo bravo", con el corazón. Entre ellos se destacó el sargento José (Pepe) Díaz, del pueblo de Toa Alta, considerado el primer héroe nacional puertorriqueño, que murió en el combate final. Antes de ese suceso se era de una raza o de otra, pero en la batalla contra los ingleses vecinos de Piñones, Loíza y gente de Cangrejos y otros de Toa Baja y gente de casi cualquier lado, liderados por Pepe Díaz, vinieron a luchar por nuestro territorio. Entre tanto, cuando el Gobernador Castro rehusó una demanda de rendición, los barcos ingleses establecieron el bloqueo del puerto de San Juan.

 

El puente de Martín Peña que impide el acceso al interior, y los fuertes de San Antonio y San Jerónimo defendiendo los accesos a la capital, fueron el escenario de fieras batallas. Cuando la escuadra naval de 60 barcos* y 3,910 hombres al mando de el almirante Sir Henry Harvey y el general Ralph Abercromby atacaron, los soldados españoles en San Jerónimo, bajo el mando del Teniente Coronel Don Teodmiro del Toro, ayudante de las milicias disciplinadas, resistieron y forzaron la retirada de los ingleses.  *A pesar de ser este ataque uno de los mejores documentados en la historia militar de Puerto Rico, existen también discrepancias en cuanto al número y composición de las fuerzas atacantes.

 

El número de navíos en la flota de Harvey varía de acuerdo a la fuente utilizada. Salvador Brau alega que la flota estaba compuesta por "sesenta velas"). Julio L. de Vizcarrondo, en una nota del editor al libro de Ledrú, pone el número en "72 barcos" . Por otra parte, Hoyt alega que había "sesenta barcos en total" . Finalmente, el doctor Zapatero, un estudioso de las acciones bélicas en el Caribe, asevera que la flota de Harvey consistía de "68 buques" . A pesar de la variación en cuanto a número de navíos, no podemos negar que la escuadra de Harvey era imponente y debió haber hecho pensar mucho a los defensores de la Isla. (Coronel Héctor Andrés Negroni-Historia Militar de Puerto Rico)

 

Con el fin de poder ganar acceso a la ciudad el enemigo tendría que destruir los fuertes de San Jerónimo y San Antonio que le cortaban el paso. Para deshacerse de estos obstáculos los británicos construyeron trincheras y establecieron baterías en los cerros del Condado y del Olimpo, tratando de dominar así los dos fuertes. En la defensa de los castillejos y de la plaza ayudaron grandemente las fuerzas de marina al mando del capitán del puerto, Juan Hurtado. Con el fuego de las baterías, ayudados por dos gánguiles y un pontón con morteros colocados debajo del puente de San Antonio, se obstaculizaron las operaciones de los sitiadores.

 

"El enemigo incomodaba también bastante el fuerte de S. Gerònimo con los fuegos de la batería del Rodeo, que dirigía tanto á él como al puente. El comandante D. Teodomiro del Toro esforzaba los trabajos para reparar con sacos y barriles de arena el descubierto que experimentaba en su castillo por la parte que miraba á la citada batería enemiga; y para precaver los daños de las bombas y granadas que caían en él con frecuencia, hizo llenar de arena las azoteas que correspondían al cuerpo de guardia y demás cuartos inferiores. Era incesante el trabajo que ofrecían aquellos castillos á sus comandantes para remediar las ruinas á que el fuego enemigo los tenia reducidos". (Pedro Tomás de Córdoba/1830)

(Pedro Tomás de Córdoba/1830)

 

El Consul francés, M. Agustín París, ofreció al gobernador sus servicios y los de doscientos compatriotas suyos. De Castro también aceptó los servicios de dos corsarios franceses que se hallaban en puerto, "Le Triomphant" y "L'Espiégle" . De los franceses, solamente pelearon cincuenta en el castillo de San Jerónimo, a las órdenes de M. Barón y sesenta que maniobraban en el campo volante, teniendo por jefe al mismo cónsul de su nación. Entre los ciudadanos de la primera República Francesa que ayudaron eficazmente en la defensa de Puerto Rico se debe menciónar a M. Daubón, capitán del corsario "L'Espiégle"; Lobeau, dueño del corsario "Le Triomphant"; Bernard, artillero de San Jerónimo; Hirigoyan, Chateau, Roussell, Larrac, Mallet; y los médicos y practicantes a las órdenes del cirujano mayor del ejército de defensa, el doctor Francisco Oller y Ferrer, que se ocuparon en la sanidad militar. Algunos de estos franceses prefirieron establecerse aquí y constituir familia; y sus descendientes viven en la actualidad en el país. (Paul G. Miller)

 

Como dato para la Historia debemos consignar que los peñascos que actualmente se encuentran entre San Jerónimo y el Condado fueron lanzados allí por una tremenda explosión de más de 100 hornillos de minas, voladas en 1797 por los ingenieros militares de San Juan con el objeto de impedir la entrada por aquel sitio de las naves enemigas cuyo ataque se temía.

 

La ciudad de San Juan estuvo bajo el fuego de las armas inglesas hasta el 30 de abril. El 2 de mayo de 1797 la flota inglesa abandonó el bloqueo de San Juan y levó anclas.

 

Sin embargo, luego del ataque el Fortín San Jerónimo quedó en ruinas. Adolfo de Hostos reseña su reconstrucción en 1799. En un reporte de Tomás Sedeño fechado 31 de diciembre de 1801 se indican las obras de demolición y reconstrucción del reducto. Se emplazaron cinco cañones en la batería de San Ramón que batían el mar entre el puente y San Jerónimo, donde el año 1898 se construyó el cuartel defensivo de igual nombre, con cinco piezas de bronce retrocarga de 12 centímetros que se salvaron del navío Antonio López; al fuerte de San Jerónimo se le aumentaron dos troneras hacia el mar y dos contra el puente; se hizo otra batería de tres piezas entre San Jerónimo y el Escambrón y se construyó este baluarte, próximo al cual se ejecutaron obras para moderna artillería y quedaron emplazados tres obuses Ordóñez de 24 centímetros poco antes de cesar en esta isla el gobierno de S. M. C. Estos fuertes, baluartes y baterías estaban unidos  por un camino cubierto y con fosos inundados. (Ángel Rivero Méndez) Durante la guerra hispanoamericana estuvo al mando  del capitán puertorriqueño Policarpo Echevarría. En San Jerónimo estaban destacados 2 oficiales y 51 soldados del Batallón Principado de Asturias. Para entonces contaba con solo 2 cañones útiles, antiguos de bronce de 16 cm. En 1832 Miguel Luciano De La Torre y Pando dispuso que la tortada sobre el puentecillo fuera desbaratada y vuelta a construir, al igual que la de la plaza baja y las dos rampas. Se reparó la azotea del cuerpo de guardia, se instalaron un asta de bandera, cuatro puertas y tres ventanas nuevas y compuesto el aljibe, la escarpa y retreta, y concluida la reparación del parapeto que une a este castillo con la primera línea. Además se picaron, embonaron y sacaron a plana trozos de paredes y parte del hormigón intermedio.(Pedro Tomás de Córdova)

 

En agosto de 1899 el huracán San Ciriaco destruyó el edificio que albergaba los cuarteles para los oficiales. Otra edificación posterior en el mismo lugar, construida por las tropas norteamericanas a comienzos del siglo 20 fue desmantelada en 1949.

 

El fortín, tras la Guerra Hispanoamericana, pasó a manos estadounidenses, que instaló allí una estación de radio. A través de un sospechoso acuerdo que llegó a ser avalado por el Tribunal Supremo de Estados Unidos, el oficial de la Marina que comandaba la estación de radio de la capital, Virgil Baker, recibió en julio 15 de 1921, un contrato de arrendamiento, al precio nominal de $1.00, por 999 años del fortín y 12 acres en una franja de terreno conocida como la San Gerónimo Naval Reservation, donde eventualmente se construyó el Hotel Caribe Hilton. Un pequeño puerto para botes fue construido luego del 1921.  Sobre la antigua estructura el oficial construyó su casa y en 1947 vendió los solares a la Administración de Fomento por $400,000. Se negó a entrar en un acuerdo para la batería militar, aunque ésta finalmente fue traspasada al ICP a principios del 2000 luego de décadas de uso por parte del hotel como un centro para realizar actividades. Al día de hoy, el hotel presenta al fortín en sus folletos publicitarios como uno de sus principales atractivos.(Francisco Rodríguez Burns)

 

Según el antropólogo y director ejecutivo fundacional del Instituto de Cultura Puertorriqueña (1955-1973) Ricardo Alegría y creador del Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe en 1977, es en 1946 que el gobierno de Puerto Rico adquiere el Castillo con sus terrenos adyacentes del Ejército de los Estados Unidos, quienes se los habían apropiado al igual que los demás castillos del Viejo San Juan, durante la Guerra Hispanoamericana de 1898.