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GOYITO Y RAFIN

Presenta

Magazín Bilingüe de Sátira Política, Humor,  Anécdotas, Cuentos, MASCOTAS y Algo de Literatura Puertorriqueña

Bilingual Magazine of political satire, Humor, Anecdotes, Short Stories, Pets and Mascots and some puertrorrican literature

San Juan--Puerto Rico

PURA VELA

ONLY SAILING

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2019

2nda. Pg. "Esta vacia"

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Segunda Prueba:

¿Hay algunos testigos oculares del hecho o del Res Gestae ? Oculares del hecho no su señoría pero de Res Gestae si que los hay.  

Bien: hágalos pasar. Pero son mujeres su señoría y la ley prohíbe que las mujeres den testimonio. Bueno pero como es para establecer escena de los hechos, déjelas pasar.

 

--Su nombre por favor: María de Magdala

--Y qué relación tenía usted con Jesús hijo de José el carpintero.

--Soy su seguidora

--Dice que es su seguidora... querrá decir usted que fue su seguidora

--No señor... soy su seguidora porque El vive.

 

--Bueno... bueno, ¿dígame que tiene usted que decir sobre estos hechos?

--Yo fui, su señoría bien temprano en la mañana hasta el sepulcro con mis amigas, Jacobi y Solomé; que están aquí conmigo; diciendo: ¿Quién nos alzará la piedra de la puerta del monumento? Porque es muy pesada; al encontrarla echada a un lado, enseguida pensamos que nos habían robado el cuerpo. Pero al llegar nos encontramos con un muchacho muy joven vestido como extranjero, que nos preguntó si buscábamos a Jesús les dijimos que sí. ÉL--nos dijo-- No está aquí ha resucitado. Nos quedamos pasmadas sin saber que hacer o decir, pero se me ocurrió mandar a mis amigas a decirle a Simón Bar Jonás que es como nuestro líder, lo que el muchacho me había dicho.  Mientras estaba allí se me ocurrió entrar, y vi toda la mortaja y el sudario envuelto y puesto al lado. Al volver a salir me encontré con Él. De momento su señoría no lo reconocí porque toda su cara hinchada y los moratones habían desaparecidos. Por eso le pregunté si sabía a dónde habían llevado a Jesús. ÉL se me quedó mirando con aquella dulzura de siempre y me contestó: “María”, ahí mismo lo reconocí y loca de alegría lo quise abrazar. “No me toques que aun no he subido al Padre”. Así me dijo, y yo casi perdí el sentido y cuando me recuperé, ya el Señor no estaba allí.-

 

--Y que usted hizo luego de eso.

--Salí corriendo para ir donde estaba su madre y otros de sus seguidores y contarles que había hablado con Jesús y que estaba bien. Cuando llegué estaban todos alborotados por la noticia que les dió Jacobi y Solomé, pero Simón ya había partido para el sepulcro según ellos, todo alocado.

 

--Mire María, yo le quiero hacer algunas preguntas; ¿dígame una cosa, cuando ustedes llegaron bien temprano, no se percataron de si los guardias romanos estaban por los alrededores?

--No señor, por allí yo no vi a ningún guardia, Pero sé que los del Sanedrin vinieron luego, inspeccionaron el sepulcro y se marcharon como discutiendo por el camino.

 

--Bien, muchas gracias puede retirarse.

 

Tercera Prueba:

Aquí está Simón bar Jonás. Presunto líder del grupo de los seguidores de Jesús, su señoría. Bueno, hágalo pasar.

 

--Su nombre por favor:

--Me llamo Simón hijo de Jonás. Su señoría.

--A que se dedicas señor Jonás

--Soy pescador de oficio y desde hace ya algún  tiempo, he estado siguiendo a Jesús hijo de José el Carpintero

--Que nos puede usted decir del caso que estamos atendiendo aquí.

--María de Magdala me mandó razón esa temprana mañana que la piedra del sepulcro estaba quitada y que un muchacho extranjero le había informado que Jesús no estaba allí adentro porque había resucitado. Yo amo mucho a este hombre que nos ha enseñado tanto señor Juez, así que salí corriendo para el sepulcro para yo mismo verificar si era cierto todo aquello.

 

--Bueno pero que pasó cuando llegó usted al sitio?

--Cuando llegué no había nadie. Ni el muchacho ni guardias, aquello estaba totalmente solo. Yo me pregunté cómo era posible porque al quitar alguien la piedra los guardias se marcharon, y la gente del sanedrín tiene que haber sido informado por alguien de lo ocurrido. Presumí que la gente del sanedrín debían de estar pidiendo audiencia ante Pilato para quejarse de lo ocurrido, o detrás de los guardias para averiguar qué había pasado, Pensé su señoría que debería de apresurarme antes de que llegaran todo esa gente y entré al sepulcro. Un total silencio y extraña paz arropaba la cueva y una tenue luz entraba por el hueco del sepulcro, Tardé unos instantes en ajustar la vista y cuando lo había hecho, allí estaba, sonriendo y mirándome con gran compasión. “Pedro”—así me llama Él... soy yo Jesús. Me pidió que mantuviera la calma y no me asustara, que regresara a la casa de Juan donde estaba su madre y los otros amigos y les dijera que estaba vivo e iría donde ellos. Salí de la gruta por otro camino para evitar encontrarme con la gente del Sanedrín que de seguro inundarían todo aquello.

 

--Dígame una cosa señor Simón bar Jonás, luego de ese día, ¿han sido ustedes investigados por alguna persona del sanedrín o de parte de Poncio Pilatos?

--No señor, en ningún momento nos ha tan siquiera llamado o enviado a alguien conocido de ellos para veladamente indagar sobre la desaparición de Jesús.

 

--Y dígame Simón, no le parece algo extraño que un grupo tan organizado como el Sanedrín, tan interesado en el caso de Jesús, tanto que intervinieron para que Pilato lo Crucificara, que le exigieron que pusiera guardias romanos, ahora hayan mantenido tanto silencio, tan poca actividad para indagar sobre el paradero de Jesús?

--Y que usted me dice sobre Pilato, no ha mostrado interés en el caso? Que sepa usted,  se han visto los del Sanedrín visitando a Pilato?

--No señor. Ni después de bastante tiempo, ha reaccionado el Sanedrín o el mismo Procurador. Es un misterio para nosotros esta falta de interés de parte de ellos y tememos que estén planificando algo.

 

Bueno señor Jonás, conociendo a Kaifas, yo apostaría lo que fuera que tan pronto tuvo noticias sobre la desaparición de Jesús, de seguro recurrió a los guardias para que le contaran lo que pasó esa madrugada. Pero su silencio y el del Sanedrín, es muy elocuente.  A mí me dice como juez, muchas cosas, porque el “que calla otorga”. Es el de ellos, un silencio muy revelador y delatador. En el campo de la Justicia esto se llama “encubrimiento”. Saben que si esto pasó como ya ellos deben de saber, lo mejor es guardar el mayor silencio sobre el asunto, ya que si el pueblo en general se llega a enterar que su Jesús resucitó, pueden están seguro que se volcarían en su contra por haber sido ellos quienes llevaron el caso de Jesús ante Pilato que por cierto, tengo entendido que abiertamente y ante el Pueblo, se lavó las manos sobre el caso. Y ni tan siquiera menciono el caso de Herodes, que si se llega a enterar que Jesús resucitó, lo vería como una seria amenaza contra la estabilidad de su precario reinado bajo el imperio romano. De seguro que para apaciguar a las multitudes, le daría a Roma la cabeza de Caifás sin pensarlo dos veces.

 

Me parece como juez, que el silencio y la inactividad del Sanedrín es una prueba circunstancial muy buena y concluyente, que en efecto se enteraron que Jesús resucitó y bajo este supuesto, la mejor estrategia es la de no hacer nada para no levantar sospechas, y el interés del pueblo. A Roma, de por sí o por no, tampoco le interesaba ponerse a averiguar lo que yo los guardias declararon y que de seguro levantaría al pueblo y le costaría el puesto ya precario de Procurador de Judea a Poncio.

--Puede retirarse señor Jonás y muchas gracias.

 

--Secretario hay más testigos sobre este caso”

 

---Si Señor Juez los hay

 

Cuarta Prueba-

--Pues llámelos

---Su nombre por favor-

 

Me llama Cleofás ben Ramón. y soy de Emaús

 

--Y que tiene usted que decirnos en este caso.

--Yo quiero decir que estoy aquí en carácter propio y en representación de mi vecino Ananías, quien no ha podido venir en el día de hoy pero que dirá en su turno lo que relatare yo ante usted

 

--Pues adelante señor Cleofás

--Hace unos días, regresaba yo con Ananias a nuestras casas luego de la crucifixión de Jesús, Íbamos contrariados, molestos, frustrados, desilusionado con todo esto que le había ocurrido al Raboni.  Como a mitad del camino, nos tropezamos con este hombre que iba en nuestra dirección. Era ya bien entrada la tarde y estaba algo de nublado el cielo. Se puso a hablar con nosotros y entonces les contamos lo que había acontecido en Jerusalén y como habían crucificado a un varón justo y bueno, raboni ilustrado y que hacia muchas maravillas.  Nosotros seguimos describiéndolo hasta que se puso a hablar. De hecho, lo hacia tan bien que se parecía a Jesús. Nuestro corazón se agitaba al oírlo hablar sobre cosas que el mismo Raboni nos había enseñado y nosotros aceptado. Cuando llegamos a la villa, ya casi de noche, lo invitamos a entrar y cenar con nosotros. Ya sentados a la mesa, cuando mi mujer sirvió la cena y hubo de partir el pan, lo elevó al cielo igualito que Jesús, entonces se quitó la casucha que le cubría su cabeza y vimos las marcas que le habían hecho una corona de espinas que le habían puesto. Era Jesús y nos pidió que no estuviéramos desilusionados porque todo lo que había ocurrido había sido menester para dar cabal cumplimiento a las profecías de los antiguos que habían hablado de ello. Nos regocijamos y les besamos las manos que todavía enseñaban donde había metido los clavos, lo abrasamos y Él siempre tan bueno nos bendijo, se levantó y se marchó.

 

--¿Tiene algo más que añadir?

--No señor

--Bueno, puede retirarse y gracias por su testimonio

 

--¿Hay mas testigos en este caso?

 

--Si su señoría, hay varios testigos.

 

--Pero bueno, ¿que declararían estos?

 

Quinta Prueba

--Señor juez sus declaraciones que tenemos por escrito son al efecto de que este Jesús hijo de José el carpintero, se les ha seguido apareciendo en varias ocasiones.

--Pues tenga usted la bondad de unir dichas declaraciones al legajo evidenciario.

Sexta Prueba--Señor Juez, disculpe pero hay dos testigos de los muchos que ya han dado testimonio que creo usted debe interrogar

--Bueno si usted cree que puedan añadir algo a la causa hágalos pasar.

--Su nombre por favor

--Mi nombre es Judas Tomás Dídimo

--A que se dedica usted

--Soy mercader de Especies

--¿Eso de Dídimo porque señor Judas?

--Es que me llaman así porque tengo un hermano mellizo que vive en Odessa. Pero mi padre era primo de José el Carpintero padre del Raboní.

--Por raboni usted se refiere a Jesús?

--Si señor

--Bueno que tiene que decir o añadir a esta investigación

 

 

 

 

 

 

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